El Espíritu Santo y la Palabra de Dios

Escuchar la voz del Espíritu Santo no es patrimonio exclusivo de los grandes siervos de Dios. La promesa de Jesús es para todos los que creemos en Él. "... el Espíritu Santo, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de Mí" (Juan 15:26). Esta es una bendición accesible a todos "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. (Romanos 8: 14,16).
Es un hecho que hoy la iglesia en general, y el creyente en particular, por falta de conocimiento desaprovecha la bendición ilimitada de escuchar la voz del Buen Pastor por medio del Espíritu Santo.
Debemos evitar los extremos perjudiciales al considerar la voz del Espíritu Santo. Por un lado, hay quienes sostienen que el Espíritu de Dios no nos habla directamente hoy, porque ya Dios dejó su voz en La Palabra. Por el otro, hay quienes atribuyen al Espíritu Santo toda voz que oyen o imaginan. El balance espiritual nos lo proporciona la Palabra de Dios.
A Pedro y a Felipe el Espíritu Santo les habló personalmente y ambos entendieron, con absoluta certeza, que El Espíritu les había hablado. Ambos casos fueron individuales y separados uno del otro.
A Pablo y a Bernabé el Espíritu Santo les habló en medio de un grupo que ministraba al Señor y ayunaba, por medio del don de Profecía. Para ello, el Espíritu Santo utilizó a alguno de los profetas de la iglesia.
El Espíritu Santo siempre habla y actúa de acuerdo con la Palabra de Dios. La Escritura dice que la Palabra de Dios es la espada del Espíritu (Efesios 6: 17). La escritura nos ordena: "No apaguéis al Espíritu. No menosprecies las profecías. “Examinadlo todo; retened lo bueno. " (I Tesalonicenses 5:19-21)
“'Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo" (Juan 4:1).
La Palabra nos da autoridad para discernir la voz del Espíritu Santo. De igual manera, la Palabra es el prisma para juzgar el contenido del mensaje. "Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema". (Gálatas 1:8) Toda voz que contradiga, ponga en duda o traiga confusión sobre lo que Dios dice en su Palabra, no proviene del Espíritu Santo. Recuerda la primera vez que Satanás habló en la Biblia. "¿Conque Dios os ha dicho: ...? Satanás sembró la duda en Adán y Eva sobre la palabra de Dios.
¿A quién estás escuchando? ¿Comparas lo que escuchas con la Palabra de Dios? Toma un tiempo para hacerte estas preguntas la próxima vez que pidas consejo o guía espiritual.

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